Batman vs Superman: lo bueno, lo malo, lo feo.

4 Abril, 2016

Batman vs Superman: lo bueno, lo malo, lo feo.

Por Adrián Nieve

 

Tras mucha espera y expectativas la película Batman v Superman: the Dawn of justice fue por fin estrenada y las reacciones no fueron exactamente lo que se esperaba que fueran. Por un lado tenemos a un montón de fans llorando porque, según ellos, vieron la mejor película del universo, rasgándose las vestiduras ante lo que dice el otro lado, esa seguidilla de malas críticas que recibió la película. Así que la #RedacciónGorila fue liberada momentáneamente de sus cadenas y se nos permitió asistir a la película para ver qué tanto ocurría con ello y no pasó mucho antes de que estuviésemos peleando como monos con navajas bajo una gloriosa luna llena. Pero tras una larga y sesuda reflexión, además de repetidas visitas al cine para volver a verla, finalmente pude llegar a discernir qué es lo bueno, lo malo, lo feo y lo peor de esta película. Así que por un rato olviden que son DCCunts o Marbelievers y escuchen (lean) atentos. Spoilers vienen, obviamente.

LO BUENO

Los comiqueros (dícese de gente que lee cómics con relativa asiduidad) obviamente hemos disfrutado esta película a no dar más. No solo por la manera en que tres míticos superhéroes de la DC fueron representados, sino por las fuentes en que se basaron y que los más versados reconocieron con extrema emoción en la oscuridad de la sala de cine. Pero eso no es lo que convenció a los comiqueros de que esta película es excelente, pues reconozcamos que basarse en fuentes famosas de la historia del cómic y hacerles guiños durante la película es algo que todos los que se metieron al negocio de los superhéroes manejan bien, lo que realmente diferenció a esta película en ese aspecto es lo mismo que está pasando en la televisión: un gran manejo de lógica de cómic para armar sus relatos. BvS es una de esas historias que habrían sido un gran arco argumental en los cómics, uno del que todos habríamos hablado y, hasta cierto punto, considerado uno de los mejores de la DC. La historia en sí es buena, atrapante y muy bien pensada, hay muchos detalles que brindan continuidad a todo lo establecido en Man of Steel y que explican en buena ley porqué Batman está tan encabronado con Superman. Lo genial de una historia comiquera, a lo Marvel o DC, es que ya conocemos a los personajes muy bien, así que los escritores de cómic tienen la libertad de jugar un poquito con lo que les pasa a estos personajes, trayéndonos tramas donde lo que estamos esperando es la novedad de lo que le ocurre al personaje que conocemos y queremos. Y esto se aplica bien a BvS, porque una vez pasadas las introducciones de Batman, los personajes quedan inmersos en una dinámica de ya establecidos superhéroes en un universo que recién está reaccionando a ellos, temiéndolos o alabándolos. Esto último es uno de los mejores conceptos de la película, los héroes como dioses, como humanos, como objeto de controversia ante un mundo que experimenta todo el peso social, filosófico y hasta religioso de la existencia de Superman. Y esto resuena muy bien con todos los elementos de Man of Steel, incluyendo la, ahora justificada, pelea final que mata más de lo que salva. 

Otra cosa muy interesante de la trama fue el juego que se establece con la figura paterna. Tanto Wayne, como Kent y Luthor tienen problemas con la imagen paterna que van tratando de conciliar a lo largo de toda la película (tal como en Kingdom Come) y esto es más notorio en el personaje de Luthor que hasta llega a tener un hijo simbólico (Doomsday) para destruir al personaje que lo pone en conflicto con su propia figura paterna, es decir Superman, la perfección encarnada. Todas estas temáticas resuenan bien con los temas de idolatría y comparaciones con Dios que se le hace a Superman y que tienen al mundo en una estupenda crisis existencial. Ahora, esto no fue del todo bien desarrollado, pero ahorita nos estamos enfocando en lo bueno.

Las actuaciones son buenas, particularmente las de Ben Affleck y Jeremy Irons que estuvieron a la altura del reto de superar/igualar al dúo Bale-Caine. A esto se suma que Affleck y Gadot fueron los más cuestionados del elenco pero ahora son de los más aplaudidos porque tanto Gadot como Affleck se esforzaron mucho para poder dar interpretaciones no muy alocadas, ni demasiado precisas, sino que lograron apropiarse del personaje con sus propios estilos (como todas las ligeras sonrisas que Affleck se lanza con el manto de Batman) y hasta eclipsan al buen Henry Cavill que es un gran Superman (el mejor, a mi gusto) pero que queda chico a lado de Batman y la Mujer Maravilla. Irons hace su papel bien, nos vende una imagen que se balancea entre el humor irónico de Michael Caine y la misteriosa rudeza de Sean Pertwee y eso se agradece muchísimo porque le da un alivio cómico a la película que no se parece en nada a los constantes chistes ligeros que la Marvel utiliza para sus películas. Pero el que se lleva la flor es el Lex Luthor de este film. No solo es un perfecto villano (y, jugando a la horrible comparación, en esto las películas DC lo hacen mucho mejor que los de la Marvel) sino que la actuación de Eisenberg es perfecta. Desde las expresiones, los juegos de palabras, como retrata la evolución del personaje, Luthor es el que nos brinda muchas de las escenas más memorables de la película, así como que es el supremo genio de toda la historia. Un hombre que no solo sabe que Batman es Bruce Wayne y Clark Kent es Superman, sino que se toma su tiempo para jugar con ellos, los conoce tan bien que los manipula como le da la gana y ninguno lo ve venir hasta que ya es demasiado tarde. No pueden decirme que engañar a Superman para que sea el centro de uno de los más terribles ataques terroristas de la historia de USA es poco, ni tampoco podrán decirme que no se rieron/sorprendieron cuando logró que Superman se arrodille ante él. Luthor es el personaje mejor escrito de la película junto a Batman, son los que mejores historias tienen y que más ayudan a desarrollar la trama para que llegue a donde tiene que llegar sin aburrir al público.

El aspecto visual de la película es un tiro que sale por la culata, pero no por eso se puede despreciar lo maravilloso que es. Lo positivo de la visión épica de Snyder (y su uso de colores y tonos oscuros donde lo único colorido son Superman y el fuego) es que nos brinda excelentes wallpapers, trata de hacer cuadros con las escenas y terminamos con preciosidades como esta, o esta, o esta. Con este estilo BvS se logra separar significativamente de las películas que Marvel/Disney e intenta ser un poco más fina en cómo trata el tono general y lo visual. Por eso es que vimos a Zack Snyder insistir en defender la pelea final de Man of Steel, por las proporciones épicas y míticas en las que se muestra y que establecen el tono para su trama de “el hombre contra dios”. Otra cosa muy genial del estilo de Snyder es que su uso de la cámara es muy dinámico y no es confuso. Nos movemos con el personaje (como el muy genial momento en que la Mujer Maravilla ataca a Doomsday y la seguimos en el brutal salto que da) y eso no solo nos acerca a la acción de una manera muy interesante sino que nos sumerge en el movimiento del personaje y en el fondo todos queremos eso…movernos como la Mujer Maravilla, volar como Superman, pelear como Batman. Esto se complementa con los planos generales que nos ponen en consciencia de otros elementos de la escena, que en su mayoría son espacios llenados con explosiones o cosas brillantes, pero estamos en una pelea de superhéroes y, al fin y al cabo, eso es lo que estamos buscando, batallas épicas y comprensibles, de constante acción y que exploten a fondo lo que personajes como estos pueden hacer. 

LO MALO

El gran problema con BvS es que por muy buena historia que tenga, no es una buena película. Y esto se ve en detalles pequeños que se van juntando poco a poco y generan ese malestar que no ha permitido a los fans de las películas de superhéroes decir que esta es la mejor película de todas, porque no lo es y porque por muy buenas intenciones que haya tenido Snyder esto no le salió del todo bien. Como ya dije es una muy buena película para los comiqueros, a quienes se les bombardea con referencias a obras seminales de la DC y situaciones idóneas para un cómic, pero ¿cuál es el punto de hacer un cómic y llamarlo película? Es entendible, por un lado, que los productores hayan querido complacer a su público más leal (el público que finalmente comprará las entradas que harán de este film un rompedor de records de taquilla), pero eso no los excusa ante los ojos de la crítica especializada. Y yo sé que a los fans no les importa lo que un crítico les diga acerca de una película que ellos, por demás, disfrutaron pero ¿es tan simple como eso?

Pues no. Hay que mirar más allá.

Un problema de BvS es que no fluye, ni se compromete y simplifica demasiado las cosas que tienen que importar en un film. Si bien Snyder hace todo lo que puede para crear un espectáculo visual sin par, lográndolo de algún modo, eso le arruina el ritmo en el que fluye la película. Los saltos de escena a escena son descuidados, rompen el flujo de lo que estamos viendo y nos transportan a otro momento sin mucha elegancia pero con excesiva prisa, porque la película intenta abarcar demasiado y en casi tres horas quiere hacer lo que la Marvel hizo en cinco años. Ahora, esa particular movida puede ser entendible desde el punto de vista de un productor de la Warner que sabe que se han retrasado mucho en sacar su propio universo cinematográfico, pero no es muy sencillo de hacer como director o guionista ¿será por eso que los diálogos son tan sencillos, hasta simplones? ¿será esa la razón por la que el director y el guionista se valen de tantos clichés para avanzar la trama? Una de las grandes fallas de esta película como película es que se ocupa demasiado de pintar cuadros épicos, forzándolos a existir por un instante glorioso, que se olvida de que tiene que narrar una historia y cuando se da cuenta ya ha perdido valiosos segundos para establecer el punto y tiene que utilizar recursos simplistas para hacerlo (de repente Batman es el mejor amigo de Superman, convenientemente los lugares de las batallas están vacíos, el nombre de Martha es empezado a usar en lugar de “mamá”, la rabia y el miedo de Batman justifican todos sus motivos para luchar una pelea que termina en los dos mejores amigos de la vida gracias a que Lois Lane llegó en el momento preciso para aclarar que Martha es también el nombre de la madre, la Mujer Maravilla camina entre elegantes fiestas rehusándose a ayudar a la humanidad por solo Zeus sabe por qué, hasta que un noticiero la tiene lista para actuar y tanto que ignora a la pobre aeromoza que la llama en vano, etcétera, etcétera).

¿No me creen? Vuelvan a verla y notarán que más allá de todas esas inconsistencias narrativas, todo esto se ve más reflejado en los diálogos. Siempre cortos y sin mucha substancia pues con tanta pintura siendo creada para el espectáculo visual, ya no hay tiempo para desarrollar bien los motivos de los personajes. La poca interacción entre ellos y sus evoluciones (casi inexistentes) como personajes obliga a guionistas y director a crear simbolismos para explicar lo que motiva a cada uno (la secuencias oníricas de Batman, las alucinaciones de Superman) pero esto es tan frecuente que termina por sacar todavía más de ritmo y generar un caos apenas controlado, que solo tiene sentido para quienes conocen entrañablemente a estos personajes y entienden por completo las motivaciones de un villano como Luthor, por poner un ejemplo. Pero eso no es del todo obvio para gente que no sabe nada sobre cómics o sabe muy poco y solo deseaba ver una buena película de superhéroes. Y es así como la película deja de ser del todo comprensible o apreciable para todos y al tener que explicarse constantemente subestima a una porción de su público.

Volviendo al gran problema de esta película, creo que podemos reformularlo como que su narrativa, el hilo conductor que le da sentido y estructura a una historia, es pobre. Los personajes son meros adornos para los cuadros que pinta Snyder constantemente y la trama se justifica a si misma cada instante pero no avanza demasiado. Creo que las exigencias de los productores fueron muchas y Zack Snyder trató de complacerlos a todos, casi tanto como quiso complacerse a sí mismo. Es por eso que la película cambia demasiado a partir del despertar de Doomsday, pues recién ahí está Snyder cómodo porque ya puede hacer algo en su estilo visual y narrativo, aun si ya es muy tarde y la película ya está arruinada porque la movida de Doomsday (por mucho sentido que tenga para un personaje de planes de contingencia como es Luthor) es una “movida demás” que solo nos trae una pelea que queda vacía y reducida a un conjunto de explosiones que solo tienen sentido porque se nos introduce a la Mujer Maravilla como tal y porque los juegos de cámara realmente te meten dentro la acción. Piensen en el fútbol o el FIFA, siempre hay una de esas jugadas de gol en la que el jugador lo tiene todo para meter un gol pero insiste en hacer un amague más para asegurarse la chance del tan anhelado golazo (épico e inolvidable, la clase de gol que gritas en la cara de tu amigo mientras este aprieta el mando con furia) e, irónicamente, la pierde. Esa jugada demás permitió a un defensa quitarle el balón y mandarlo lejos, estableciendo que el partido continua y está lejos de ser definido. Eso es Doomsday, una jugada innecesaria pero que establece la excusa para más películas y como franquicia vaya y sea, pero esa es una de las tantas cosas que hacen que esta película sea una mala película. Una buena historia coloca los antecedentes para la continuación de dicha historia a lo largo de una narrativa bien planificada y eso necesita de mucho tiempo y cuidado, no de una secuencia onírica donde vemos un mundo confuso y apocalíptico, lleno de referencias oscuras que solo los comiqueros entienden y un Flash que llega de sorpresa a decir que el futuro está en peligro.     

LO FEO

Los fanáticos acérrimos de la DC (mejor conocidos como DC cunts, primos hermanos de los Marbelievers) esperaron mucho para la salida de un universo cinematográfico que pudiese rivalizar con lo que la Marvel llevaba haciendo. Anclados en la esperanza que trajeron las fantásticas películas de Christopher Nolan, la DC tenía la expectativa de que ese tono sombrío y realista fuera la fórmula perfecta para contrarrestar al tono más ligero y chistoso del que se valieron Disney y Marvel para su propio universo cinematográfico. Y, efectivamente, las películas de Nolan sobre Batman establecieron parámetros impresionantes y nos dieron una versión alternativa de cómo deben ser representados los héroes y, especialmente, los villanos. A tal punto que no es raro escuchar a los defensores de la DC decir que “estas son películas para adultos y no para niños” (aun si esta noticia ocurrió). El problema en todo esto es que eso fue una virtud de Nolan y que era muy difícil que otro director pudiese tocar esa visión sin trastocarla, además que la historia de Nolan, el tono y la trama, estaban pensados para tener un principio y un final claro, estaba diseñada para acabar manteniendo los pies sobre la tierra y eso significaba que Superman era un poco imposible en ese contexto. Ahora, concedido, de alguna forma lograron traducirlo en la subestimada Man of Steel (que tiene los mismos defectos que Batman v Superman pero en menor escala y con menos sobrecarga), especialmente en los primeros minutos, antes de que Superman obtenga (convenientemente) su traje. La historia de su origen, de su crianza y las dificultades que le trajeron ser diferente, todo eso se traduce en una hermosa historia que humanizaba al alienígena y sostenía el tono de Nolan del que tanto querían profitar los productores de la Warner Brothers. Man of Steel no era lo que los fans esperaban pero al menos era una luz de esperanza, lo suficientemente buena como para empezar a inflar los pechos y mirar a la gente de la Marvel y decirles “¿Y tú qué, putito?”.

Lo feo de BvS es que se presta demasiado del concepto de Nolan sobre Batman. El Batman que vemos en pantalla es el Batman que Bale hubiera sido de continuar en el rol, más allá de las tres películas. Eso se nota, especialmente, en Alfred y en la forma en que intentan simbolizar la creación de Batman y es por eso que nos agrada este Batman, porque resuena a uno que ya conocíamos y al que todos adoran, sin quitarle el mérito a Ben Affleck por su caracterización del personaje. El dilema ahí es que esto pone en problemas a Snyder cuyo manejo de personajes es mucho menos complejo que el de Nolan, sin olvidar el trabajo más bien pobre del guión (lo cual sorprende considerando que son Goyer y Terrio los que lo escribieron) que al intentar incluir tantas tramas y subtramas, tantos detalles y explicaciones al porqué pasa todo lo que pasa o pasará, tuvo que sobresimplificar sus diálogos, sobrecargarnos con simbolismos obvios para justificarse y valerse de clichés para avanzar la trama. Todo esto se suma a que Snyder tenía que jugar no solo con su visión, sino que también forzar un personaje concebido en el mundo de Nolan, lo cual, repito, no va bien con el enfoque más centrado en la acción y el heroísmo que tiene Snyder.

Esto nos lleva a lo más feo, que no es todo lo dicho, ni tampoco que nos vendieron los mejores momentos y las mejores líneas de los, por demás, pobres diálogos en el tráiler (que, mal que mal, le quita contundencia a la película y se la da al tráiler). Lo más feo es que la respuesta a todos estos problemas se ha convertido en una excusa para ahondar la pelea entre fanáticos Marvel y DC, que se valen de las malas críticas o la buena respuesta de taquilla para insultarse o despreciarse de todas las maneras posibles en esas apasioandas discusiones de internet que arreglan el mundo y que con solo un clic cambian las cosas…es cierto que en los cómics la DC ha sido tan definida por la Marvel, como esta por la DC, pero eso no debería ocurrir en el mundo cinematográfico porque en las películas existe un lenguaje visual y narrativo muy diferente al del cómic y que diferencia a cada director y el modo en que hace su película. Reaccionar como fanaticada a una película le quita su mérito como película y la reduce a su historia y es por eso que los críticos tienden a condenar BvS, porque no aporta mucho como película aunque su historia resuene bien en su público objetivo. Podrán decir “entonces ¿qué importa?” pero sí importa y mucho. Hay una razón por las que las películas de Edgar Wright son mejores comedias que cualquiera que haya sacado Will Ferrell y es porque no se vale solo de chistes hablados sino porque se da un trabajo que los demás no, hay una razón por la que en términos cinematográficos ninguna película Marvel se acerca a lo que hizo Bong Joon-ho en Snowpiercer o porqué BvS nunca podrá lograr crear pinturas como lo hacía Yasujiro Ozu y todo eso es un tema muy aparte de la historia o el amor de la fanaticada, son temas más técnicos y específicos que a la hora de ver una película sí importan y determinan que tan buena es. En pocas solo digo que llegada la hora de la verdad es feo ver que se quiera reducir a las películas a la eterna e irresoluble pelea entre fanáticos de una u otra editorial.        

LO PEOR

Para denotar que es lo peor de esta peli me prestaré las palabras del buen Kike Prieto acerca Death of Superman, la saga comiquera que inspiró esta pésima movida de BvS: “acaban de matar a la muerte”. Un gran problema de los cómics hoy en día es que no importa de qué manera horrible muere cualquier superhéroe, sabemos que tarde o temprano volverán a estar vivitos y coleando, de alguna forma bizarra engañarán a la muerte y retornarán a ser personajes regulares de sus respectivos cómics. El problema con esto es que después de haber visto a tantos héroes morir y revivir en un infinito ciclo de drama innecesario, como que ya es aburrido que las editoriales nos vean la cara de idiotas diciendo que matarán a uno u a otro héroe. Pero ¿qué tiene que ver esto con Superman? Si bien Superman no fue el primer héroe en volver a la vida tras una muy anunciada y dramática historia que narró su muerte a manos de Doomsday (porque solo Hulk podía matar a Superman), ya nunca más sería el último. Lo que pasa es que Death of Superman no solo le trajo muchísimo dinero en ventas a la DC sino que popularizó el concepto de la resurrección y sus efectos en los lectores porque, al fin y al cabo, traía buena plata al disparar las ventas de las revistas que narraban la historia en cuestión. Lo pésimo es que se volvió demasiado popular y con eso quedamos encerrados en un loop de superhéroes eternamente jóvenes, que no evolucionan y cuya lucha ya no es proteger al mundo sino sostener el status quo. Las grandes sagas de la DC y la Marvel ahora apuntan a una amenaza “que cambiará para siempre el universo” pero que, pasado un tiempo, quedan como un recuerdo borroso de un mal sueño. Ya no hay consecuencias, y si las hay no importan a lo largo del tiempo. Nos prometen cambio pero nos dan más de lo mismo, juegan con nuestras emociones en historias donde los personajes hacen sacrificios extremos cuyo mensaje queda anulado porque en el fondo de nuestros seres sabemos que revivirán. Repito: ya no existen consecuencias, solo orgias de dolor, drama y euforia que generan más drama, dolor y euforia hasta la próxima muerte que no es definitiva.

Como ya dije es molesto pensar que BvS es más un cómic que una película y eso es parte de lo que la hace una muy mala película que será exitosa por la seguidilla de fanáticos que quieren ver más de lo mismo que leen en los cómics pero esta vez en la pantalla grande, que quieren vivir las historias que ya vivieron retratadas en la pantalla con absurda fidelidad, lo cual de alguna forma podríamos justificar dado que el género superhéroes es un género pipoquero y nada más. Pero la eventual resurrección de Superman trae un problema más grave, porque es posible vivir con el hecho de que estas películas se están volviendo, cada vez más, en cómics, aun si eso en parte mata el espíritu de hacer cine…lo de verdad terrorífico es que quedemos estancados en las historias de muerte y resurrección a partir de esto. ¿Para qué diablos Snyder crea tanto drama alrededor de un cadáver que sabemos revivirá? ¿Más efecto? ¿Más tristeza? ¿Para que la resurrección se sienta más gloriosa? Sea cual haya sido su intención lo cierto es que todos sabemos que revivirá y los fanáticos seguirán aplaudiendo esta, lo digo y lo repito, nada nueva ocurrencia, calificando a una historia mal narrada como una de las mejores cosas en el mundo. Y lo concedo, es muy entretenido pero ante el riesgo de quedar en el mismo loop infernal de los cómics me animaría a decir que esto ya ha ido muy lejos. Lo peor, al fin, es que los fans a rajatabla defenderán lo indefendible basándose solamente en lo entretenida que es *insertar título de película de superhéroe aquí*y eso fomentará a que, cada vez más, estas películas se vuelvan comics que nadie puede criticar ni cuestionar. ¿Para qué hacerlas, entonces?

CONCLUSIÓN (TL;DR)

BvS es un film muy fallado y como película es mala y no debería funcionar. Pero lo hace. Y tanto que ya ha roto records de taquilla, ha polarizado al mundo en fanaticadas que la alaban y condenan de la misma forma que en el mundo dentro la película se alaba y condena a Superman. Muchas cosas, a favor o en contra, podrán decirse, pero lo que de verdad importa acá no es que condenemos a una película por pertenecer a un estudio u a otro (que es lo mismo que decir “a una editorial u a otra”), sino que podamos ver más allá de la emoción subjetiva y podamos sentarnos a analizar otros detalles más propios del mundo del cine. Admitir que los juegos de cámara en Avengers son muy sencillos y simplistas no la hace más mala a tus gustos y preferencias, solo te hace más informado y te permite apreciar mejor los puntos fuertes o débiles de dicha película, lo mismo se aplica a la descuidada narrativa de BvS, admitir que es pobre no hace que la odies, simplemente te pone en el contexto de que eso, que tanto te gusta, puede tener fallas y admitirlas, sin defenderlas porque sí, ayuda a que las películas de superhéroes evolucionen o intenten innovar. No se trata de criticar y destruir el film por razones objetivas o subjetivas, se trata de aprender a ver cine con otros ojos y enseñarle a los directores y productores que no tienen por qué subestimarnos con más de lo mismo. Y me doy cuenta que esto es pedirle a un blockbuster que sea lo que no es, pero creo que de todas formas es importante pedirlo ante el riesgo de que las películas dejen de ser películas y se conviertan cómics.