EN BUSCA DE LA INSPIRACIÓN TRAS WONDER WOMAN

6 Junio, 2017

EN BUSCA DE LA INSPIRACIÓN TRAS WONDER WOMAN

Como ya discutimos en otras gorinotas en el pasado, la Mujer Maravilla fue creada en 1941 por el Dr. William Moulton Marston como la encarnación del ideal fememino. Los comunicados de prensa de la época alababan a la heroína como el standard para que los niños y jóvenes comprendan el carácter fuerte, libre y determinado de las mujeres, en contraposición a la idea de que ellas eran inferiores al hombre.

El personaje compelía a competir y destacar en deportes atléticos, trabajos, ocupaciones y profesiones que hasta ese entonces eran monopolizadas por el hombre. El problema era que Marston no era creyente de esa doctrina, por el contrario, estaba convencido que la mujer era SUPERIOR a los hombres.

El autor escribió en una ocasión: “Wonder Woman es propaganda psicológica para el nuevo tipo de mujer, que en mi criterio, debería conquistar el mundo. Si eso ocurre, se acabará la guerra, pues la mujer no piensa en la guerra, por lo cual no perdería el tiempo y dinero esclavizando o matando otros hombres. Esa sería la garantía para una paz eterna”

Marston había sido contratado el año 1940 por Max Gaines, co-fundador de All-American Publications, que luego llegaría a convertirse en DC Comics. Gaines ya había logrado éxito publicando al hombre de acero y al encapotado de ciudad Gótica y con la llegada de la segunda Guerra mundial, comenzó a recibir críticas por glorificar la violencia en esas publicaciones.

Gaines buscaba con la contratación de un reconocido psicólogo encontrar la manera de acabar esa controversia, en ese sentido encomendó a Marston atacar lo que llamaba “la violencia sangrienta asociada a la masculinidad” que era más visible en las publicaciones de horror como EC cómics donde el tinte erótico y de explotación era aún más perceptible.

Para ello se debía añadir a una super heroína a la cartelera de All-American comics. En febrero de 1941 arribaría la princesa amazona, venida de una isla de mujeres que escapaban de la subyugación del hombre. Una utopía donde desarrollaban todo su poder físico y mental.

Pero lo que nos interesa saber en esta ocasión es si hay una fuente rastreable de inspiración real en las mujeres que influyeron la vida de Marston y resulta que en efecto, así es.

Su esposa de 25 años Elizabeth Holloway Marston, tenía un doctorado en leyes en una época donde aún era extraño que las mujeres ni siquiera fueran al colegio. Ella había colaborado con su marido en su investigación asociada a la presión sanguínea, que luego llevaría a la invención del famoso detector de mentiras.

Por otro lado tenemos a Olive Byrne, la amante de Marston; la conoció en 1925 cuando era su profesor de psicología. Marston era muy liberal con su vida amorosa y le comunicó a su esposa que deseaba que Byrne viva con ellos, esto no era de ninguna manera un ultimátum, pues Marston era un esposo abnegado.

Entre los años 1928 y 1933, cada una de sus parejas le dió a Marston dos hijos. Mientras los esposos Marston trabajaban, Byrne crió y educó a los cuatro niños, se cambió su apellido a Richard, indicando que era una viuda, cuñada y nana que trabajaba para los Marston; todo esto para evitar el escrutinio y la ira de la sociedad de esa época.

En lugar de lucir el característico anillo de bodas, que causaría preguntas y situaciones incómodas, Marston decidió que Byrne usara como señal de su compromiso, dos brazaletes de plata en las muñecas, que fueron inspiración para los que usa la princesa Diana en los cómics.

Elizabeth Marston dotó a Wonder Woman de todo su trasfondo mitológico incluyendo su exclamación clásica “Gran Hera”. Byrne por su parte era la sobrina de Margaret Sanger, una de las primeras defensoras de las medidas para el control natal, y una de las primeras y más influyentes feministas del siglo veinte. Todo el mito de una utopía femenina fue entonces por su vía, adoptado como uno de los favoritos del movimiento.