ED SKREIN Y HELLBOY, CRÓNICA DE UN RETIRO INNECESARIO

1 Septiembre, 2017

ED SKREIN Y HELLBOY, CRÓNICA DE UN RETIRO INNECESARIO

Hellboy es uno de los personajes de cómic favoritos de la redacción Gorila, creación del maestro Mike Mignola y sus dos adaptaciones a film por parte del no menos genial Guillermo del Toro son también obras de arte de diseño y originalidad, por lo que no recibimos con demasiado entusiasmo la noticia de que sería rebooteado para el cine, pero por lo general siempre mantenemos una actitud optimista no obstante el cinismo imperante actualmente en lo que concierne a la producción de cualquier película asociada a un gran producto.

En lo que toca a nuestro aprecio por Skrein, nos encantó como Francis en Deadpool por lo que su casteo parecía interesante, inclusive nos lo tragamos sin protestar en The transporteur: Refueled que es una de esas rarezas que no sabemos si es reboot, reinterpretación, precuela u obra del diablo.

Tras el anuncio de que Skrein interpretaría al Mayor Benjamin Daimio, un personaje de herencia mixta americana-vietnamita, el internet no tuvo tiempo ni de reaccionar con la (ya no novedosa) alegación de “blanqueo” del personaje, pues el actor en un comunicado dio un paso al costado alegando que hace lo mejor, según él, para no trastocar lo que considera correcto, en vista de la indignación que podría causar.

Hay varias cosas que podemos acotar como conocedores del cómic en cuestión en la redacción gorila, comenzando desde la concepción del personaje y esto con la autoridad que da haber nacido en Bolivia, si, pues Ben Daimio en el cómic es poseído por un espíritu Jaguar en la selva Boliviana rescatando a un grupo de Monjas de una secta llamada “la senda de la verdad”.

Esta situación puede ser normal viéndola desde fuera pero acá es bastante poco probable, pues se mezclan tensiones y dinámicas de secuestro que suelen darse en territorio africano, con una secta política inspirada obviamente en el grupo terrorista “sendero luminoso”, que no es Boliviano sino Peruano y una incursión a territorio selvático por parte de un grupo de ocho marines con conocimiento de nadie, situación que en ese orden de factores jamás de los jamases se presentaría.

Lo que queremos decir, es que los activistas que tienen al mundo secuestrado en un ambiente de perpetua infelicidad olvidan es que estos SON TRABAJOS DE FICCIÓN, parafraseando al gran director John Landis “no es tonto escribir la muerte de un vampiro con algo que no sean ajos o estacas, los malditos vampiros no existen”

En ese sentido que el actor haya decidido renunciar al rol para que sea casteado “apropiadamente” (sus palabras) es un disparate, el rol ya fue casteado apropiadamente, es un trabajo de ficción sobre un hombre poseído por un maldito jaguar.

Además en el cómic se deja claro que el personaje es mestizo, solo con herencia asiática, ¿Qué es lo que ofende a la gente (y hablamos de grupos de 12 a 37 personas que se arrogan la indignación del mundo entero) de que un actor británico aborde este rol? No tenemos ni idea; el capitán del Enterprise era un francés con acento británico por varias décadas.

Finalmente analicemos muy bien que es “actuar”, se tiene una concepción muy extraña ahora de que personificar es “ser” y no es así, alguna vez hemos puesto en consideración lo ridículo de un cast, pero el hecho de que no refleje correctamente la etnicidad de un personaje no sale a la luz a no ser de que sea una troleada masiva y evidente a los fanáticos de la fuente, recordemos a la Sue Storm de Jessica Alba con el pelo pintado y lentes de contacto azules, aun así terminó siendo mejor personaje que la unidimensional y monosilábica Sue Storm de Kate Mara, eso pone más aún en manifiesto que eso no es un factor decisivo.

Si la actuación de Scarlett Johansson como Motoko Kusanagi o Keith Stanfield como L hubieran sido estelares, nadie hubiera protestado, pero no lo fueron y ese es un problema de concepción y calidad de guión y producto, si no observamos eso, estamos siendo racistas con un giro más siniestro aún, es fácil.

Hay instancias más significativas y evidentes con respecto a lo que es modificar un personaje y su etnia y hasta nosotros mismos lo denunciamos en alguna nota en el pasado, pero no solo Daimio no es especialmente significativo en las páginas de B.P.R.D. sino que las premisas para crearlo ya eran confusas para comenzar como hemos expuesto tan explícitamente, podemos asegurar que los mismos lectores de Hellboy no lo tenían en cuenta hasta que se incendió todo este asunto.

¿Que hace al cine una vitrina tan representativa de una raza completa? Tras los “óscares tan blancos” vino una ola de justificación que dejó a otra porción de la población bastante descontenta, ese es el problema, hay una maquinaria del descontento que se alimenta de estas cosas. En este caso particular la población asiática en Norteamérica es considerada la más exitosa en ese país, no aparecer en películas y series apestosas debería ser un favor, no una ofensa (siendo sarcásticos, bajen las antorchas)

En resumen, respetamos la decisión de Skrein, que por Dios parece el mejor de los tipos, pero debería justificarse en lo que él considera correcto a título personal, no hay que darle poder a los ultras de ningún frente para poder decidir que está bien o mal casteado, el que sufre es el cine, el arte.

En fin, los dejamos con el pasivo-agresivo tweet de David Harbour agradeciendo a Skrein por haber corregido una “injusticia”, mientras se comete otra, olvidar que un actor puede acceder a cualquier rol, cualquiera, con astucia, trabajo duro, perseverancia y buen tino.