MARVEL: SECRET EMPIRE, CEDER Y NO CEDER AL MISMO TIEMPO

9 Septiembre, 2017

MARVEL: SECRET EMPIRE, CEDER Y NO CEDER AL MISMO TIEMPO

El mega evento de la editorial Marvel de este año ha terminado y ha polarizado más que un nunca al público de la casa de las ideas, que por varios meses tuvo que lidiar con lo impensable, un capitán américa Nazi.

A la culminación del evento es casi la opinión general que el final fue apresurado sacándose un par de ases de la manga que no venían al caso en un relato de tinte político y realista, estamos hablando de la intervención de Kubik, el cubo cósmico sintiente y el rol de un inhumano casi periférico a la historia que terminó vomitando un pedazo de cubo cósmico para poner fin al entuerto; en la mejor tradición de Grant Morrison en un evento de la competencia a ojos de los más cínicos.

Nadie puede quejarse de que la empresa no entregó lo que se le demandaba por meses, pues el original Steve Rogers regresó y destruyó por completo al “Capitán Hydra” usando el martillo de Thor que ya había sido levantado y deshonrado por el antes héroe y ahora megalómano.

Las consecuencias sin embargo se sienten a lo largo del universo Marvel, con pérdidas como la muerte de la Viuda Negra,  que a diferencia de otros eventos, no pueden ser reparadas, un saludo final de Nick Spencer que a lo largo de estos meses nos ha dado un viaje por los pasajes más oscuros de Marvel para sorpresa, agrado y desagrado de varios fanáticos.

¿Porqué decimos que Marvel entregó y no entregó al mismo tiempo? Es porque desde el inicio de su relanzamiento “All now, all different” varios superhéroes bajaron del pedestal dejando sus legados a sus versiones más jóvenes, es el caso de Tony Stark y Bruce Banner que perecieron en la segunda Guerra Civil o Thor que se convirtió en el “indigno” Thor y ya no pude levantar su mazo, con Jane Foster como la nueva Diosa del trueno, heredando (esto muy curioso a nuestro criterio) hasta su nombre.

Inmediatamente se presentó el preludio al Imperio Secreto, algunos lectores denunciaron que la renuncia del Capitán América a sus ideales era un ataque directo al modo de pensar conservador americano, adoptando y plasmando en los cómics temores ultra liberales, que identifican al patriotismo con el autoritarismo.

Este cambio radical que parecía a la vista de los fanáticos de antaño más un relegamiento de estándares anteriores, en virtud de nuevas maneras de pensar identificadas con la “justicia social”, fue resistido por varios meses, con actitudes desacertadas tanto de los fanáticos como de los nuevos creativos de Marvel, talentos jóvenes y nuevos en la industria que utilizaron la palestra de las redes sociales para antagonizar con su propio público, alegando que eran en su mayoría racistas.

Este nuevo talento desarrollaba títulos que escapan a la descripción tradicional del héroe y renuncian en estética y narrativa a describir más la coyuntura social-filosófica y a la lucha de varios de estos nuevos héroes por ser relevantes, siendo diferentes ya que en casos como el de América Chávez y Bobby Drake, su orientación sexual no es heterosexual o provienen de culturas como la latina y otras.

Sin embargo al márgen de lo creativo, el drama en redes sociales continuaba con editoras como Heather Antos denunciando acoso en la red, pero al mismo tiempo haciendo poco por aplacar los ánimos y subiendo fotografías y tweets que encolerizaban más a los fans tradicionales de Marvel que amparados en el anonimato de la red, sacaban lo peor de ellos.

 

Los lectores observaron que el rol del romanticismo en las historias era ya casi nulo, que el carácter sexual de héroes y heroínas, había sido disminuido y que personajes específicos eran tratados como infalibles o incompetentes a conveniencia de la situación para agradar a los lectores o por ser parte del nuevo panteón “diverso” de Marvel. El mismo Vicepresidente de ventas de Marvel David Gabriel culpó a la diversidad del debacle en ventas, cuando creemos que el problema pasa más por actitudes editoriales que afectan la calidad, mas otras cosas como problemas de distribución, políticas de crossovers, nuevos números uno y varios mas relevantes que el color de los héroes.            

Inclusive autores de trayectoria en la editorial como Dan Slott, Brian Michael Bendis y Mark Waid se vieron atrapados en el ojo del huracán y lo peor es que el panorama tras Secret Empire no parece que vaya a traer cambios substanciales, no obstante todo lo que se declara a los medios.

Tras la aceptación de problemas editoriales acarreados por la caída de las ventas, se anunció que en el siguiente gran evento LEGACY regresaría el panteón de héroes clásicos de Marvel, pero en su antesala, la serie de entregas denominadas “Generations” que debían reunir a los nuevos y viejos héroes Márvel, una vez más el rol de los héroes clásicos es más el de arquetipos obsoletos, entre el comportamiento cínico y despreocupado de la nueva camada, está por más decir que los fanáticos tradicionales están echando espuma por la boca.

La redacción Gorila ha visto muchas veces esta resistencia al cambio, desde los Nuevos 52 y el Flashpoint de la competencia, hasta el cambio de mantos de héroes que ya ocurrieron hace décadas como el de Barry Allen que terminó regresando de la muerte tras más de 15 años.

El cambio siempre va a acarrear problemas, y pensar que los cómics son una burbuja inafectable por la coyuntura es un disparate, pero el dilema en esta ocasión es que Marvel se siente justificada por el ambiente político imperante en Estados Unidos y en este entusiasmo, se han perdido algunas cosas de vista, la calidad y consistencia de las historias y la virtud de los cómics como un modo de escapismo, porque aceptémoslo el Imperio Secreto (que de ninguna manera es la peor historia de Marvel) llegó tras DOS guerras civiles, donde el público Marvel ya no tenía estómago para más intriga política y autoritarismo.

Pero este no es solo un problema de ellos, ya que DC parece haber identificado este desasosiego de los fanáticos y no obstante que también ha presentado en el pasado héroes diversos como los linternas verdes Simon Baz y Jesica Cruz, ha dado un saludable paso atrás con su Rebirth para revisar nociones radicales que se adoptaron en el Flashpoint.    

El futuro es incierto para la casa de las ideas, pero lo que podemos advertir es que ni los compradores, ni los creadores justificados por un aparato mediático identificado fuertemente con una visión política que ha sido golpeada muy duro en las últimas elecciones piensan ceder un solo paso, por lo que el porvenir de la empresa recae casi enteramente en su universo cinemático que (oh la ironía) está inspirado por sus héroes clásicos.

Ya es parte de la historia el Imperio Secreto, que fue buena saga y pudo ser mucho más, como la guerra Secreta, con el potencial (creemos) de lo mejor que ofreció Hickman a la Marvel, pero que quedará de alguna manera dispersa por el turbulento tiempo que la vió nacer.