EL PROBLEMA CON STAR TREK: DISCOVERY

24 Octubre, 2017

EL PROBLEMA CON STAR TREK: DISCOVERY

La redacción Gorila tenía ya una nota en bandolera, pero estábamos esperando ver como maduraban los tres episodios de la nueva serie presentada por la cadena CBS de la mano de los productores Gretchen J. Berg y Aaron Harberts junto a Akiva Goldsman.

La calidad está presente definitivamente, con un trato visual impresionante y un rango de desarrollo de producción que probablemente ninguna de las anteriores series tuvo, pero hay un problema muy delicado a la hora de tratar con la fanaticada de Star Trek, una de las más rabiosas de toda la fauna del fandom y de la cual formamos orgullosamente parte.

Ya vimos un mal augurio en la partida del proyecto de Bryan Fuller, productor de grandes éxitos como Hannibal y American Gods, no solo por su pasado trekkie, sino por lo mucho que se rumoraba sobre su desacuerdo con el rumbo que tomaría el show, está de más decir que la idea original de serie antológica cambio a preculea tras su partida.

En este nuevo universo que se nos presenta, hay muchas ideas que se heredan, no tanto del universo canónico creado por Gene Roddenberry, sino de la trilogía de películas dirigidas por J.J. Abraams y Simon Pegg. Antes de despotricar sobre terreno estrictamente trekkie, habrá que dejar en claro entonces, que tras la primera película y en busca de nuevo público, la historia se alejó un poco de la fanaticada original; para la llegada del tercer film era ya un producto más de acción y fantasía, pero el cometido se logró, mucho nuevo público y en especial público femenino se embarcó e invirtió emocionalmente en la nueva tripulación del Enterprise. En este entendido esta nueva serie, no obstante de narrar los acontecimientos ocurridos en la guerra contra los Klingon, diez años antes de los sucesos de la serie original, también toma en cuenta la nueva realidad alternativa creada por la nueva tripulación en el primer film.

Mientras la serie avanza, son más evidentes las contradicciones en las que caen los nuevos productores y guionistas que va un poco más allá de lo incidental y directamente contradicen o niegan el espíritu de varios aspectos canónicos de la serie.

VULCANOS Y KLINGON

Son dos de las razas mas emblemáticas de todo el lore de la serie, pero no se han tomado nota de algunas cosas que hacen al carácter colectivo e individual de estos alienígenas.

Analicemos a Sarek, interpretado por el genial James Frain, un Vulcano muy importante para la historia de la saga pues es el padre del mestizo Sr. Spock y apareció en tres series, cinco films y hasta la serie animada. El desdén que muestra este personaje por su hija humana Michael Burnham, protagonista de la serie e interpretada por Sonequa Martin-Green, no es usual en un Vulcano, más si recordamos que en el film de 2009 en la piel del actor Ben Cross, el mismo Sarek a duras penas se interesaba por el mestizo Spock, entonces ¿Porqé un Vulcano debería interesarse tanto por un hijo adoptado que ni siquiera es medio vulcano? Esperemos que el show nos de una respuesta coherente.

Ni hablar de la premisa del primer y segundo episodio, donde es Sarek quien le dice a su hijastra que la flota estelar debe darle “un saludo Vulcano” a los Klingon, o sea, abrir fuego en busca de intimidarlos, esto es algo que va en contra de todo lo que conocemos de los calculadores y por lo general pacíficos vulcanos, pero olvídense de ellos, que tal los Klingon, ¿Intimidar con fuego preventivo a una raza cuyo mayor aspiración es morir en combate? Eso es un completo disparate. Así tenemos a unos Vulcanos impulsivo y belicosos contra unos Klingon cobardes, algo que a los ojos de cualquier trekkie te haría acreedor a un rayo de phazer en modo aturdir.

UNA FEDERACIÓN LIBERADORA/ABSOLUTISTA

Aún diez años antes de que el Enterprise surque el cosmos, la Federación Unida de Planetas tiene un carácter y visión políticas definidos desde el inicio del show en 1966, para los fans que hemos visto desarrollarse no solo el aspecto tecnológico del show, sino el político, pensar en que la Federación va a oponerse a los Klingons solo porque ellos no desean renunciar a su carácter tribal e independiente es insultante, más aún si revisamos a unos antagonistas muy importantes de la serie que justamente buscan anexar a todo ser vivo a su inteligencia colectiva, deséenlo estos o no, los Borgs. Por lo tanto el afán de “quitarle lo misántropos” a los Klingons no solo es una contraruta grosera en la historia del show, sino que viene de la mano de la coyuntura política actual, donde claramente se hace un paraelismo tendencioso entre los Klingons que no desean cambiar y un sector de la población americana que en la actualidad se niega a la remoción de estatuas históricas, entre otros afanes que no deberían contaminar una historia, que aunque es ficción, siempre ha sido meticulosa con su propia mitología.

Podrían probablemente acusarnos de estar viendo todo tendenciosamente, pero vamos a rescatar las palabras del productor Aaron Harberts que indicó en 2015 que la candidatura de Donald Trump estaba en el centro de las mentes de todos los creadores a quienes se les comisionó crear un slogan Klingon parecido a “Hagamos América grande otra vez” que terminó siendo “Permanezcamos Klingon”. Todo este subtexto culminó con una confrontación bochornosa (que ya son costumbre) entre el actor Jason Isaacs y parte de la fanaticada del show en Twitter.

Dejemos muy en claro esto, estamos absolutamente seguros que Star Trek es y siempre será una utopía multicultural, pero eso no es motivo de que se cree un equipo coral de realizadores que teniendo esa agenda al centro del motor creativo, deje aspectos que son esenciales en la serie, libradas al azar o tratadas superficialmente, esto solo puede crear descontento y las críticas que todos ustedes pueden ver a lo largo del internet.      

JUSTICIA SOCIAL ACTUAL ¿EN EL FUTURO?

Ante observaciones no tan trascendentales, como el hecho de que la protagonista de color se llame Michael (asunto que nos trae sin cuidado), debemos anotar algunas cosas que se sienten muy fuera de lugar en la serie. El acoso racista del capitán Gabriel Lorca para con la joven Michael Burnham, primer Oficial de la U.S.S. Shenzhou, puede ser muy refrescante para los productores y televidentes que están felices por lo nuevos protagónicos y quieren ser aún más incisivos con eso, pero a pesar de que Star Trek es muy importante en este aspecto (recordemos el primer beso inter-racial entre Kirk y Uhura), no debemos perder de vista que en este futuro las razas han dejado de ser relevantes, ya que toda la población del cosmos ha hecho que la línea que dividía a las pocas razas terrestres sea irrelevante, recordemos a la tripulación al mando de Archer interpretado por Scott Bakula, que servían en el Enterprise (NX-01) desde 2151 a 2161, cien años antes de estos sucesos, aún entonces este no era un problema central a la trama.

No obstante que estas diferencias resonaron en la historia del show en enemistades como la de los Vulcanos y Klingon, no hay necesidad de tanta angustia y tensión racial martillando la serie en todo momento, no es el escenario apropiado; en series como The Shield o The Wire, por ejemplo, era todo lo contrario. 

Hay que celebrar sin embargo, que la serie que haya escapado a la fórmula de centralizar la acción en la vida y acciones del capitán, no obstante que aún no hemos podido empatizar con la protagonista por ser un personaje extremadamente impulsivo y demandante, como están tan de moda ahora. Ni hablar de la falta de camaradería o relaciones reales entre los personajes, un aspecto que era ensencial hasta en las entradas mas modestas de la saga en la TV, todo se siente muy apresurado.  

 Todo el aspecto que hace a la producción misma es algo que hay que aplaudir, todo está muy cuidado con muchos guiños a sistemas, razas y sucesos pasados de la saga, mucho detalle en algunas cosas que no son centrales y poco en otras que si lo son, ese es el problema de la serie que prácticamente podemos declarar casi muerta al nacer, va a hacer falta un milagro señores. Eso es todo, vivan largo y prosperen.