DOOMSDAY CLOCK: ¿OSADÍA, HOMENAJE O DESCARO?

23 Noviembre, 2017

DOOMSDAY CLOCK: ¿OSADÍA, HOMENAJE O DESCARO?

Este 22 de noviembre DC cómics ha activado el reloj del día del juicio de manera literal en su universo, tras muchas especulaciones y rumores que trajo el crossover de Flash y Batman: El Botón. Por fin el universo Watchmen se ha presentado dentro de la continuidad DC, en la historia en la que descubriremos en qué manera el omnipotente Doctor Manhattan afectó el universo después de los sucesos acaecidos en el evento Flashpoint.

En primer lugar, las pesadillas de los fanáticos que consideran que la historia original es tan perfecta que no debe ser revisitada se han cumplido, pues de entrada descubrimos que los sucesos que vamos a leer son canónicos en el universo Watchmen, tomando lugar el 22 de noviembre de 1992, ocho años después de la muerte de Rorschach en un contexto en el cual (como sugerían los paneles finales de la historia original) todas las maquinaciones de Ozymandias han sido expuestas y esto ha provocado que una vez más el mundo se encuentre al borde de la destrucción.

Hay varias revelaciones y exposición de nuevos personajes muy interesantes en este primer episodio, pero hay otras ideas que seguro chocarán con la controversia, como la de la verdadera naturaleza de este Rorschach, que a la redacción gorila le hizo saltar del asiento, tomarse su peluda cabeza con ambas manos y que  tiene muchos fanáticos botando espuma por la boca alrededor del internet.

Tampoco tenemos la exposición que esperábamos de Superman, aunque eso puede entenderse por estar comenzando la historia, sin embargo hay muchas cosas que a nuestro criterio no pudieron vivir al calor de la expectativa. Además hay que apuntar un discurso político subyacente en la historia, que hace alusión al estado actual de América, que no sabemos si es compatible con la historia original o si aún para el estado actual de las cosas, es muy poco sutil.

 

Si bien la manera correcta de hacerlo era abordar al universo Watchmen de frente y sin miedo, las primeras decisiones expuestas en el cómic nos hacen temer por que se alcance con las justas la complejidad narrativa de su predecesora, o en peor de os casos solo se utilicen algunos nombres y atuendos como fan service.

También somos conscientes de que a pesar de que el guionista Geoff Johns ha tenido éxito en el pasado resucitando las franquicias de Flash y Linterna verde (lo que ocasionó que ahora sea el jefe creativo de la editorial), no estamos aún seguros si su habitual abordaje al mundo superheroico dará a la talla con un universo creado prácticamente por un chamán loco, el inigualable Alan Moore. Podríamos estar en un error y descubrir una faceta oscura y densa de Johns, pero basados en todo lo que ha escrito, eso es poco probable.

Del arte de Gary Frank y los colores de Brad Anderson nada se puede observar, su trabajo en tono y exposición es inigualable y la razón por la cual este número uno probablemente se convierta en material de coleccionista. Además el guión es correcto y además de presentarnos la historia original, expande el universo, como ya dijimos, por sobre nuevos e interesantes personajes como La Marioneta y El Mimo.

En resumen este número uno es bastante decente, pero con algunos problemas que se van a tener que sortear con mucho tino mientras la serie se va desarrollando, de todos modos, cumple presentando correctamente una situación, a sus involucrados y dejándonos con ganas de ver mucho más.