COSAS QUE NO PODEMOS PASAR POR ALTO EN STAR WARS: LOS ÚLTIMOS JEDI

19 Diciembre, 2017

COSAS QUE NO PODEMOS PASAR POR ALTO EN STAR WARS: LOS ÚLTIMOS JEDI

La secuela de la franquicia más famosa de la galaxia, pasó muy por delante de su predecesora en lo que respecta a recaudación, amasando casi 500 millones de dólares en solo 3 días, cantidad de dinero con el que varios blockbusters sueñan cerrar recaudación a nivel mundial.

Es cierto que la película en el departamento visual y hasta musical ha alcanzado estándares que son indiscutibles, desde sus efectos prácticos y como se fusionaron con el CGI, hasta las locaciones, cinematografía y ambientación; es justo decir que probablemente estamos ante la película de Star Wars mas prolija de la historia. No olvidemos el departamento de la música, que una vez más ha convertido a esta aventura en algo inmersivo, con mucho ambiente de epicismo y heroísmo.  

También es cierto que mucha de la inocencia con la que J.J. Abrams había retomado el proyecto, fue encarada con más decisión y coraje por Rian Johnson, dejando ver sus dotes de buen director en cada secuencia de batalla o tensión en lo que a lo visual respecta. Pero a pesar de todos estos logros no nos extraña que la película haya polarizado a los fans de la saga ya que la historia y el alma de la franquicia se han visto fracturados, a nuestro criterio, a fin de mantener la atención y expectativas del espectador en ciertos personajes nuevos que deben recibir la posta, todo claro, en concordancia a los valores de justicia social que tanto se ensalzan ahora en el cine.

En cuestión de historia, por otra parte, el film está plagado de decenas de inocentes servilismos a la narrativa y lo que se conoce como “deus ex machina”, ese mecanismo que hace que todo el destino mantenga a salvo a tus protagonistas de manera que hasta se pierda el sentido de la urgencia y la tensión, ya que sabes que algo o alguien va a salvar el día y tu pellejo (a no ser que seas el Almirante Ackbar, EL HORROR)

Hablemos de como Disney hace taquillazos ahora, es un montaje de “prueba - error” donde elementos que no funcionan, o que los directivos consideran que no funcionan, son sacados de la mesa como si nunca hubieran ocurrido. Es lo que ocurre por ejemplo con Snoke, su ascenso al poder, que ocurrió durante los 30 años en los que la República se descompuso, el ascenso al poder de la Primera Orden y hasta los Caballeros de Ren (la pandilla que Kylo sacó del templo de Luke, presumimos) que desaparecen en el aire y nunca son mencionados de nuevo, para decepción de fanáticos que estuvieron especulando meses sobre el origen de este nuevo emperador que muere de manera tan idiota que solo puede producir que nos tomemos la cabeza con ambas manos.

No dejemos de lado la manera en la que la película nos habla del mundo actual, con un imperio compuesto absolutamente de hombres atolondrados, viles y cobardes, al grado de que no podemos tomar a ninguno en serio, desde Snoke, pasando por Hux y llegando al predecible Kylo Ren (redimido en cierto grado por la actuación de Adam Driver) todos son burlados y engañados tan fácilmente que la Primera Orden pierde su contundencia, teniendo una vez más que recaer la menaza en la herramienta de turno, en este caso, una estrella de la muerte portátil.

Del otro lado, tenemos a una Rebelión en comando y almirantazgo de mujeres, eso es algo fabuloso, no hay observaciones con eso, pero estos líderes se pasan todo el film amedrentando, siendo bravucones y ocultando información al héroe masculino, que por supuesto es un impulsivo imbécil. ¿Vamos a pasar por alto que el Dreadnought tenía en su mira a la nave insignia de la Rebelión y que el sacrificio de Poe Dameron al inicio de la película salvó absolutamente a todos? Degradarlo no tiene ninguna lógica.

El carácter de Poe cambia durante el film (si vamos a redimir el guión) y él mismo debe evitar otra masacre y el sacrificio de Finn, que a pesar de no ser vano en una situación desesperada (no importa lo que te diga el film), una vez más es opacado por otra protagonista femenina, Rose, con la cual además se pierde una buena porción del film, reivindicando otras agendas como la distribución de la riqueza, tráfico humano o maltrato animal.

Todo este tiempo podría haber sido invertido en construir mejor a Luke Skywalker, quien a pesar del buen  oficio de Mark Hamill, se pasa la película deshaciendo su legado y arco de la primera trilogía. Seamos sinceros, alguien que bajó su sable contra el emperador galáctico y buscó la bondad en el mismo Vader, no trataría de matar a un niño basado en sospechas que sabe que pueden ser generadas por un desbalance de la fuerza. Ni hablar de cómo es desarmado y abatido por Rey quien (hablemos en términos de las dos primeras películas) ha descubierto que es usuaria de la fuerza hace menos de una semana.

En lo que concierne a Rey, toda la duda sobre su pasado (Y una escena copiada al bosque oscuro de el Imperio Contraataca) no paga a nada y descubrimos que es nadie, lo que no solo deshace muchos cánones de la franquicia, sino que la pone en evidencia como el héroe mal escrito al que todo le llega en el regazo; aprende dominar la fuerza y a combatir con un sable láser en menos de dos días y pone sobre su trasero al último Jedi, entrenado por dos de los más notables caballeros de la orden. Ni siquiera vamos a mencionar como Luke no destruye su X Wing o como deja un mapa estelar para ser hallado (cosa que se olvidaron en esta retrocontinuidad), actitudes que contradicen su voluntad de “ir a la isla a morir” como expresa. Desde que bota su sable por sobre su hombro, sabemos que estamos en problemas, la última vez que vio esa arma, se fue junto a su mano por los conductos de la ciudad en las nubes de Bespin ¿No tendrían ustedes por lo menos un poco de curiosidad de saber cómo regresó a sus manos … ejem … a su mano?

Nuestro suspenso de credibilidad se ve aún más socavado por una Vicealmirante Amilyn Holdo que se pasea en la batalla definitiva por la sobrevivencia de la rebelión en un atavío colorido que solo hace énfasis a su condición de “ficha” en la película, esto confirmado por sus declaraciones a medios como Vanity Fair y Bustle; además que su posición antagónica y su poca comunicación con los líderes de su propia tripulación en una situación tan tensa no tiene explicación alguna, a no ser que refirme por las malas cosas que uno no infiere del guión, pues bien, la cuota política ha sido llenada, pero la historia sufre, no que a nadie le importe eso.

Finalmente el elefante del cuarto debe ser agendado, con la princesa Leia ignorando cuanta ley ficticia y real se ha descrito sobre el espacio, regresando a la nave de la rebelión en medio del vacío espacial y (textualmente) tocando la puerta para que le abran. Fue Stanley Kubrick quien decía, acerca de Odisea 2001, que podemos ser permisivos con cosas como el vacío espacial, la presurización o cómo se comporta el sonido en el espacio, pero si las olvidamos absolutamente, la ilusión fallece.

Se perdió además una oportunidad de hacer que Leia perezca gloriosamente en batalla y podemos ver en el horizonte otra muerte utilitaria que pague a otro personaje como la de Han Solo u otra que a pesar de estar hábilmente rodada y con un sonido evocativo, deje sabor a poco, como la de Luke.

En fin no todo es oscuridad, pues hay balance en la fuerza y este film se nutre de la química Luke y Rey, avanza mucho en las actuaciones de sus personajes y ofrece más que nada, como lo decíamos, batallas que quitan el aliento y ambiente de aventura.

Por lo pronto hasta poder ver como culmina esta saga que ya está siendo observada por sus propios protagonistas como Hamill y Riddley, aún no la vamos a sentenciar como "innecesaria", aunque es más saludable si amas la historia, no considerar el daño hecho a la primera trilogía, ser paciente con la segunda y ver esto como algo completamente nuevo; sino de su tiempo, con las exposiciones obligatorias y descalabros que todo eso conlleva.