EL INFAME "BLANQUEO" DE PERSONAJES EN DC COMICS

15 Mayo, 2014

EL INFAME

Este, queridos gorilas, es un asunto que se ha ido inflando como un globo y está a punto de estallarle en la cara a Dan Didio, actual mandamás de DC comics, mientras más y más fanáticos, artistas, hasta instituciones, reclaman cómo, paulatinamente, DC comics ha ido "blanqueando" su galería de personajes secundarios aprovechando este desbarajuste llamado LOS NUEVOS 52, "la broma mas cruel de belcebú" como la llamamos en la redacción gorila.

Todo comenzó de manera inocente y fue convirtiéndose de mito urbano, o rumor injustificado, a algo que es más evidente que las cabezas en la isla de Pascua. Comencemos refiriéndonos a un villano de la galería de AUTHORITY, el revolucionario comic de Wildstorm, que hoy por hoy está haciendo apariciones en los nuevos 52. Nos referimos a Kaizen Gamorra, cuando se lo creó era una burla racial, un personaje completamente lleno de clichés orientales, como Lo-Pan en El Escape del Barrio Chino, o El madarín de la Marvel pero, vamos, era hace varios años, cuando tú, gorilita, escuchabas Linear y tenías un corte salmonete.

Con el paso de los años los dibujantes de Wildstorm descubrieron, de alguna forma, que ya no era 1940 y estilizaron a Kaisen para que no sea tan bufonezco. Tras la transformación parecía un enano de Tolkien, y no sé si eso es mejor, pero fue un cambio.

De repente regresó en los nuevos 52 como si fuera un descendiente de Odín. Son inexplicables sus ojos verdes, pelo rubio, tez clara y aterciopelada; puede ser que la raza oriental haya variado sus facciones debido a una mutación genética y en la redacción Gorila no nos hayamos percatado de esto, pero es poco probable. Le añadieron el insulto a la injuria tomando en cuenta que todos sus minions (o patiños) siguen siendo asiáticos.

 

Hay varios otros ejemplos de que algo "está podrido en Dinamarca", como dirían en Hamlet. Tomen el caso de Connor Hawke, o Red Arrow, el hijo de Oliver Queen, el orignal y barbón Flecha Verde, que a la larga adoptaría su manto. Es hijo de Sandra Hawke y es mitad coreano y mitad afro-americano. Cuando su personaje regresó a la continuidad de los nuevos 52 le hicieron un corte militar (no es que seamos hippies) y bueno la diferencia salta a la vista.

Otro personaje que regresó fue su aliada de moralidad ambigua Onyx, quien es parte de la liga de asesinos. Ella tenía en con con Connor el hecho de que, también, era afro americana y su nueva version, bueno, ustedes saquen conclusiones. Estos dos cambios fueron especialmente llamativos, puesto que se hicieron durante el mes de celebración de la historia negra en los Estados Unidos.

También tenemos a Solsticio de Los Nuevos Titanes, el título que en los 80s de la mano del maestro George Perez y Marv Wolfman rivalizaba con los mismos Superman y Batman. Antes su pinta era algo así como un personaje salido de una película "Bollywood", ahora el cambio es evidente. Una vez más, los ojos azules y la tez clara.

El insulto final llegó cuando se anunció que Ryan Choi, uno de los mejores regresos que había tenido DC en años, actual portador del poder de Atom, sería dejado de lado para que regrese Ray Palmer, el Atom de la era de oro. Lo que llama la atención de la desaparición de Ryan Choi es que era uno de los pocos personajes de otra raza que estaba muy bien escrito. Si piensan bien, es una estupidez que solo los americanos sean visitados por aliens, les exploten reactores nucleares en la cara o les caiga un maldito rayo, mientras que a los que son de otros paises, como el Jefe Apache o el Samurai, les ocurra algo que les dé poderes que son directamente relacionados con su raza. Esto refuerza la idea de que lo que te hace relevante en un comic es que "no eres americano", y eso es terriblemente racista. Ryan Choi no lanzaba dragones de fuego o sabía "super kung fu", era un personaje bien escrito, haciendo algo alucinante con un personaje que a nadie le importó décadas enteras. Pero ahora regresa al limbo y DC sigue blanqueando personajes.

En la redacción gorila somos de esos nostálgicos que creemos que todo lo pasado es más lindo, pero esta no es la forma.