Russ Meyer (O porqué las amazonas la rompen y los hombres son debiluchos)

14 Enero, 2015

Russ Meyer (O porqué las amazonas la rompen y los hombres son debiluchos)

 

La Revista Gorila no se enorgullece de presentar a los pervertidos más simpáticos de la televisión (porque por mucho que Kike Prieto y Adrián Nieve nieguen que lo son, pues lo son) pero fue útil para la #RedacciónGorila que lo sean cuando nos enteramos que teníamos que escribir sobre algunas películas de Russ Meyer, el fantástico padre de las vixens, rey de las peladitas, el sarcástico cinematógrafo amante de lo ampuloso. Ni bien se lo contamos, los buenos Kike y Adrián no podía dejar de comentar esta u otra película del maestro Meyer, dándonos material de sobra que tuvimos que desechar antes de iniciar una investigación de verdad.  

Hablemos de Russ Meyer, el mismo tipo que solía decir que su primera vez fue patrocinada en un burdel por Ernest Hemingway y quien en toda su carrera rara vez se involucró “sensualmente” con las actrices de sus películas. El buen Russ, quien fue acusado de misoginia, de machista simplón con una obsesión insana por los bustos, pero ¿quién no? ¿quién fue este hombre sino un director épico de cine que hizo alrededor de 27 películas, todas con la temática de vixens? O, llamémoslas en español: traviesas.

Si bien Meyer fue acusado de que sus películas exageraban en su enfoque en aamm “melones”, él afirmaba que solo una mitad de sus películas trataba sobre senos. Russ no se cansaba de decir que sus películas se enfocaban en heroínas poderosas que recibían alguna especie de subyugación de los hombres (asesinatos, forzamientos) y durante toda la película luchaban por establecer su libertad de ese yugo. Y al parecer sí, pues el historiador de cine Jimmy Mcdonough propuso que si bien las mujeres eran cosificadas, también se las mostraba como mujeres fuertes, superiores e independientes que iniciaban sus propias búsquedas en pos del placer y la felicidad, a diferencia de los hombres que eran meras víctimas de sus impulsos básicos, débiles por naturaleza o viles villanos deformes que no sabían hacer otra cosa que joder la vida que hinchar las pelotas que importunar a las protagonistas.

Esto es más notorio, por ejemplo, en la que fue su última película: Beneath the Valley of the Ultra Vixens, el filme más satírico y atrevido que hizo. La trama sigue a Lavonia y Lamar, una feliz pareja con unos cuantos pequeños problemas. Mientras Lavonia siempre está “de humor”, él tiene gustos peculiares y exigentes, así que como Levonia odia la peculiaridad se esfuerza durante toda la película en enfocar por el buen camino al estimado Lamar. Ok, no es una trama muy compleja que digamos, y suena a que el subyugado ahí es Lamar, pero créannos, tienen que ver la película para pillar el feeling de Russ Meyer, que tampoco es las mil maravillas que Mcdonough quiso vendernos pero que sigue siendo un feeling exquisito del género clase B.

Lo interesante de esta película es que a diferencia de Supervixens, película de la que hablaremos más adelante, no tenía un tono violento sino más bien de comedia. Lo más interesante son los variados personajes que aparecen y nos atrapan en uno de los filmes más atrevidos y caricaturescos de Meyer, al cual todos aquellos que deseen conocer a fondo el trabajo de Russ deben ver, tanto como tienen que ver la siguiente película de la que hablaremos.

Faster, Pussycat! Kill! Kill! que cuenta con Tura Satana, Haji y Lori Williams, una película precursora (y superior por eones) de lo que hoy en día es Bitchslap. La trama sigue a tres vixens, bailarinas a go go, Varla, Billie y Rosie que secuestran a una chica llorona y luego buscan la manera de robarle su dinero a un viejo pervertido y paralítico usando toda clase de tretas y trucos. Definitivamente estas protagonistas son de las mejores anti heroínas jamás creadas, no solo por su presencia y personalidad, también porque lanzarán frases trilladas, todo el tiempo, que equilibran muy bien la violencia y la rudeza de los personajes. Nadie en su sano juicio puede olvidar frases como: “I never try anything, I just do it. [...] Wanna try me?” o “Welcome to Planet Motherfucker” que fue utilizada en una canción de White Zombie, hecho con el que recuerda el día en el que se dirigía un poco mareado a la casa de su tía Lupita Zombie.

Esta película se volvió muy famosa por la calidad visual de sus protagonistas y las actitudes fuertes que demostraban. Bastante seguras e independientes, estas anti heroínas no tienen nada que envidiarle a nadie, además que hacían ver la violencia con que se manejaban como algo muy divertido y casual, cosa que cualquier amante del cine de acción apreciará. Y mucho.

En una línea parecida tenemos Supervixens, donde seguimos a Clint, un fugitivo que intenta escapar de todas las super mujeres con las que se encuentra a lo largo del filme. No exageramos, todas las mujeres de esta película tienen en su nombre la palabra super. Como SuperLorna, SuperAngel, SuperHaji y tantas otras. Es acá donde el estereotipo Meyerezco cobra más fuerza y deviene en clásico del cine clase b: mezcla momentos caricaturescos e imágenes violentas, ambos de alto contenido sensual, con hombres débiles que no pueden con las mujeres, casi amazonas, que los rodean. Solo imaginen a un tipo prácticamente célibe escapando de chicas equipadas con libidos masivos. Tal como no pasa en la vida real. Al menos no ha nosotros que tenemos que estar encadenados en este sótano escribiendo para que toda la gloria se la lleven el Prieto y el Nieve.

Pero, volviendo a la película, uno de los puntos fuertes de este filme fue la actriz Christy Hartburg, la única que no hace cochinadas pero que igual quedo como portada e imagen icónica de Supervixens. Es un filme agradable, sexy, interesante y divertido que todos pueden ver con el humor adecuado.

Bueno queridos gorilas, eso fue nuestro sensual artículo, esperemos que les haya encantado y que busquen a las Vixens en su puesto de DVDs favorito o las bajen ilegalmente del internet de cualquier forma que puedan.