LA HISTORIA DEL CÓMIC ERÓTICO. Parte 4: Lo erótico a través de Don Flowers

19 Octubre, 2016

LA HISTORIA DEL CÓMIC ERÓTICO. Parte 4: Lo erótico a través de Don Flowers

Por: Redacción Gorila

Por Adrián Nieve

Bienvenidos sean a la cuarta parte de la historia del cómic erótico. En esta ocasión solo hablaré de un autor pues la importancia y popularidad que tuvo son una gran forma de explicar mucho acerca el arte erótico y el erotismo en general.

Si aun no leyeron la parte 1, la parte 2 o a parte 3, ahí se las dejo para que disfruten.

Parte IV: Lo erótico a través de Don Flowers

Para muchos lo erótico tiene más que ver con una forma fifí de decir cachonderío, como una de las mil maneras que se tiene de intelectualizar o justificar con demasiadas explicaciones alguna conducta sancionada socialmente, como lo es precisamente el dichoso cachonderío. Pero lo erótico es mucho más que eso, a tal punto que hasta sus definiciones están sesgadas por el corto alcance que tienen las palabras, ya que los conceptos con los que se explica, aun si lo definen bien, no terminan de conceptualizar el sentimiento que ocasiona. Lo digo porque hoy vamos a hablar de un hombre que exploró mucho la forma y la figura que presentaba de la mujer, popularizando mundialmente esta búsqueda de armonía estética que hizo legendario a este ilustrador convertido en historietista.

Estoy hablando de Don Flowers. Don y sus Glamor Girls. Flowers fue un historietista muy celebrado y admirado que vivió una vida de vicios a extremos que muchos creemos que queremos, pero que una vez ahí nos sobrepasa. Habiendo abandonado el colegio a los 16 para convertirse en caricaturista, y tras varios trabajos como retocador de fotografías o dibujante auxiliar, no vio el éxito hasta que publicó Modest Maidens para la Associated Press. Pero en el ínterin conoció, aprendió y se hizo amigo de artistas como Al Capp, creador de Lil’ Abner, o Milton Caniff, creador de Male Call, y de estas amistades sacó los conocimientos para crear Oh Diana y su eventual éxito Modest Maidens. Pero mientras su vida profesional iba en constante ascenso, su vida personal se caía a pedazos debido a un divorcio que nunca terminó de superar y que lo llevaron a tener una rutina de fumar mucho, beber a toda hora y marcharse a todos los locales neoyorquinos que le ofrecían cualquier tipo de vicio o placer. Tan grande fue el exceso que en esa época, allá por los años 30, Flowers contrajo la tuberculosis que contribuyó a su visión amarga de la vida y a una salud precaria que prevaleció en todos los años que estuvo activo.

                 

Pero Modest Maidens era un triunfo absoluto y la inspiración de Flowers venía, precisamente, de sus noches de excesos que determinaron el tono serio de sus chistes, más enfocados a mostrar la belleza de las mujeres que Flowers imaginaba o, mejor dicho, recordaba de la noche anterior. Llegó un punto en que el éxito era tan grande que una agencia rival a la Associated Press le hizo una jugosa oferta a Don, quien no la pensó dos veces y abandonó la AP, anotándose en King Features Syndicate de William Randolph Hearst, cambiando el nombre de Modest Maidens a Glamor Girls para no tener líos por derechos con la Associated Press. Cuando esto ocurrió, la historieta de Flowers se publicaba en más de 300 periódicos alrededor del mundo, así que el artista debía crear y dibujar constantemente para las historietas diarias y las páginas especiales de domingo, cosa que lo mantuvo ocupado hasta la muerte. El éxito de Flowers era tal que la Associated Press continuó con Modest Maidens valiéndose de otros artistas de la época como Virginia Clark, Wood Calley, Phil Berubi, Vernon Recik y Jay Allen, nunca despegando como con Flowers pero sosteniéndose hasta su cancelación en 1968.

La importancia de Flowers recae en su estilo más que en su persona, sus pensamientos o incluso su fama. Con todo, el mundo conocía a las Glamor Girls pero no muchos las relacionaban a Don Flowers. Todo y así, este fue un artista que se las arregló para popularizar hasta entre la gente que menos sabía de arte, historietas y/o erotismo lo que otros, grandes entre los grandes, como Russell Patterson y Hank Ketcham hacían para los más devotos fanáticos del pin-up. Las mujeres que dibujaba Flowers eran una búsqueda de una forma estética que para Coulton Waugh, historietista contemporáneo de Don,  era un trazo que no solamente era de los mejores atribuidos a un historietista sino que también era un trazo que “bailaba, se quebraba con gracia, moviéndose adelante y atrás con toques que a uno lo hipnotizan”. Tales pasiones solo pueden despertadas por un tipo específico de sentimiento y es el que causa el erotismo, mismo que es definido como los atributos de algo que lo hacen generador de deseo sexual (eso ya lo dijimos en la parte uno), pero no enfocado al impulso animal de reproducción, sino más ligado al placer y a perderse en sus efectos. En otras palabras, no se va tanto al acto sexual cómo a lo que pensamos de este, a lo que sentimos durante y anticipamos de él. Por eso algunos, como Bataille, te salen con que el erotismo es asentirle a la vida aun en la muerte, y muchísimos más autores se valdrán de definiciones que apuntan a capturar lo que cada cual sintió a la hora de haberse sabido provocados. Es por ello que muchos lo relacionarán con la vida y la muerte, otros con la creatividad y los instintos, etcétera, etcétera. Lo interesante acá es que todos ligan el concepto del erotismo a través de la sexualidad, por un lado, y las sensaciones y sentimientos que lo erótico deja, por el otro, cuando ambos responden a una sola dimensión de lo erótico que es lo subjetivo. Pocos lo ven como Don Flowers lo veía, es decir incluyendo un aspecto vital, la segunda dimensión de lo erótico: la estética. Pues, sea lo que sea que nos provoque, siempre tendrá que responder a algo que nos atraiga visualmente y que a partir de ello genere en nosotros las sensaciones y sentimientos que terminen de establecer nuestras subjetivas experiencias eróticas. Muchos acusan a Flowers de que su universo está plagado de mujeres hermosas y hombres no tanto, y si bien esto es cierto también responde a la búsqueda de un atractivo visual que enganche a quienes leían el periódico y, de pronto, veían estas imágenes y terminaban esperándolas cada vez que lo abrían.

                   

La cosa, entonces, se complica cuando fuera de todo este plano subjetivo de sentimientos, sensaciones y preferencias sexuales y el otro estético que responde a exploraciones más visuales y conceptuales, nos vemos sancionados (normados, regulados, juzgados) por la tercera dimensión de lo erótico: lo social y sus tabúes. El sexo, en general, es algo de lo que no se habla con facilidad, que por algún motivo es tema tratado con rubor o con problemas, lo cual hace que al interacción de estas tres dimensiones se haga infinitamente compleja. Con tres planos tan enrevesados como son la subjetividad, lo social y lo estético, encontramos que lo erótico es algo por demás difícil de definir y pensar pero que, una vez sentido, es fácil de distinguir y nunca olvidar. Quizá por eso tantos artistas han buscado, de todas las maneras y perspectivas posibles, plasmar lo que ellos creían bello a través de lo que sus miradas podían captar (pues nunca, y eso es lo sensual del asunto, puedes verlo todo) y lo que sus conceptos, crianzas, moralinas, creencias, ideologías, religiones, etcétera les llevaron a creer. El mérito de Flowers es que sabía que nuestros ojos están condicionados no solo por nuestras perspectivas sino por las de la sociedad en las que nos criamos y es por ello que una exploración de qué es estéticamente erótico en cada sociedad es una gran forma de conocer a fondo a un país, a una cultura, a un grupo o una persona. El primitivo instinto sexual deja ver los secretos que nuestra lógica, ritos y costumbres ocultan. Flowers no le hablaba al deseo sexual, no buscaba estimularte para que llegases directo al toqueteo, sino que aspiraba a estimularte con visiones armónicas y bellas, sensuales si se quiere, que se presentan en situaciones del día a día, pero esta vez con un enfoque cómico que se fue acrecentando a lo largo de los años en el estilo de Flowers.

Por eso es válido hablar de diferentes formas de percibir lo erótico en Glamor Girls. Para unos podrá estar más basado en el glamour y atractivo de sus mujeres, superficialidad que le dirían algunos, imagen que le dirían otros, mientras que diferentes personas hablaran de la actitud, la mirada, las palabras proferidas, la personalidad de un personaje y la simpleza de los chistes. Todo, y esto es muy importante, es válido. Porque más allá de nuestras subjetividades y preferencias estéticas, lo erótico nos sirve como una herramienta para tomar esas dos dimensiones y usarlas para revolucionar los conceptos de lo social, lo ideológico, nuestras creencias religiosas y hasta las personales. Pues, más allá de las tres dimensiones acá propuestas, el erotismo se trata de placer, sí, pero también se trata de mirar más lejos del placer simple, se trata de relacionar esas tres dimensiones, pensarlas, reflexionarlas, conceptualizarlas y gozar con ellas de una manera, digamos, más compleja que la simple estimulación sexual cruda y centrada en las sensaciones. De esa manera, hablando del arte, también es posible decir que lo importante de un artista está en cómo se aproxima hacia el erotismo. Y cómo el erotismo no es uno solo, es importante saber que existen diferentes formas de hacerlo y, por mucho que no nos atraigan, ni sean la forma en que nosotros nos aproximaríamos, es también erótico aprender a verlas y, aun en el desprecio, tratar de encontrarles el gancho que trae locos a otros.

    

Flowers paró la vida de excesos por un tiempo, mientras el éxito de Glamor Girls a nivel internacional era novedoso y fuerte, dejó el cigarrillo desde que la tuberculosis le arruinó un poco las fiestas pero nunca abandonó al alcohol, al cual bebía como refresco y sin importarle la hora o lugar. Según su hijo cuando Don volvió a fumar lo hizo en una suerte de suicidio, pues un par de años lo separaban de su muerte y ya tenía un pulmón extirpado por lo destruido que estaba gracias a un enfisema. Así fue que su flama se apagó lentamente hasta que en 1968 murió y, quien sabe si por respeto o por miedo a continuar sin la gallina que pone los huevos de oro, Glamor Girls y Modest Maidens murieron simultáneamente con su autor.             

Flowers es un gran ejemplo de cómo tomar los estímulos de una vida de excesos y transformarlos en algo más sencillo y accesible para los menos entendidos de esa vida intensa, que todavía mantiene el sentimiento atrayente y sensual que tanto envicia. Es casi como la diferencia entre lo erótico y lo pornográfico, que es muy parecida a las diferencias entre un blockbuster (en este caso lo porno) y un film independiente, ambos pueden ser buenos, ambos apelan a complacer al público de maneras parecidas con enfoques diferentes, pero los blockbusters se preocuparán más de cuánto dinero generan antes que de la calidad de su trama, actuaciones o enfoques, a menos que estos puedan brindarles más dinero. Lo pornográfico no busca definir formas, tampoco está en pos de significados profundos, en pocas palabras no deja nada abierto a la imaginación e interpretación. El porno es un género llano que quiere generar catarsis (u orgasmos) estimulando cosas sencillas, unidimensionales, como agarrar y gritar “a la mierda con el juego previo” y pasar directamente a la penetración en esa alocada búsqueda de intensidad y una eyaculación. Pero al hacer eso uno se pierde de la profundidad de las dimensiones que tiene el placer, se pierde la sutileza que sabía tener Flowers a la hora de mostrar esas curvas que profetizaban un placer que, en palabras de Alberto Ruy Sánchez, no se queda en estar “buscando el orgasmo o cualquier otro placer fácilmente imaginable. En cambio uno insiste en el afán perverso de descubrir ese instante irrepetible e impredecible que de pronto nos hace ser los primeros amantes, incluso con la misma persona que se ha vivido esa sensación muchas veces antes.”.

     

Eso fue todo por hoy. La próxima semana les contaré acerca Hugh Heffner y Playboy, con un pequeño adendo de Penthouse Comix.