JAPÓN A LA CAZA DE LOS TRADUCTORES ILEGALES DE ANIME Y MANGA

16 Febrero, 2018

JAPÓN A LA CAZA DE LOS TRADUCTORES ILEGALES DE ANIME Y MANGA

Por: Redacción Gorila

Es innegable la popularidad de toda la cultura pop Japonesa en nuestro continente, especialmente todo lo relacionado al anime, manga y videojuegos, como parte de la comunidad que consume estos productos, es imposible que nos sea desconocido el trabajo de varios fanáticos que traducen gratis nuestras series favoritas y aunque usan unos fonts demencialmente pequeños y colores que tranquilamente podrían producir epilepsia (anoten) es gracias a ellos que podemos mantenernos al tanto casi a la par de los mismos países de producción de los pormenores de nuestros personajes favoritos.

Sin embargo un sector que está capitalizando la generosidad ajena se ha convertido en un problema serio para la misma industria y por lo tanto para nosotros los fans más acérrimos. Es así que la policía de Japón ha comenzado una feroz caza contra grupos que osaron postear traducciones completas en redes sociales masivas lo cual dio a la industria la excusa perfecta para alegar pérdidas millonarias, lo triste es que en esta instancia ya nadie puede negar eso, GRACIAS FIGURETIS.

Los precintos policiales de las prefecturas de Kyoto, Shizuoka, Mie, Shimane y Yamaguchi comenzaron la persecución de ciudadanos chinos, si se les puede considerar ciudadanos plenos, ya que una abrumadora mayoría tiene menos de 20 años y son todos frescos alumnos de universidad. Se contabiliza que solo este grupo habría traducido 15,000 títulos, lo que son toneladas de trabajo monetizado. Para colmo el líder de la “ganga” era un aspirante a empresario de solo 14 años.

La investigación tomó rumbos definitivos gracias al arresto de su grupo, que tradujo la quinta serie de Yu-Gi-Oh! en sus versiones de videojuego y manga, los muchachos osaron coordinar reuniones en la plataforma social Weibo, que a cualquier efecto es algo como el Twitter en esas tierras. La cuantificación del daño es “legendaria” en sí misma (¿vieron lo que hicimos ahí?) considerándose una pena de diez años de prisión, demandas civiles colaterales y alrededor de $90,000 dólares de daño alegado.

Esto nos remite a otro sonado caso del 2015, donde cinco jóvenes chinos crearon el website de traducciones mangapanda, que traducía al inglés ilegalmente miles de títulos.

En cualquier lugar del mundo el mensaje sería que ofrezcamos nuestro apoyo exclusivo a material oficial y no pirateado de manga y anime, pero eso ya lo sabemos todos. Sin embargo, en un lugar donde el problema de oferta-demanda y proximidad hace casi imposible el arribo de dicho producto, dependemos de mucho del trabajo altruista de todos los fansubs para mantenernos al día, será hora de pensar en cómo se verá afectado su trabajo y cuál será el esfuerzo de las compañías en su contra ahora que estos traductores han hecho visible la hemorragia de capital que este extremo provoca y asciende a la demencial suma de 38 billones de dólares al año.